01 marzo, 2012

An Immersion Review



El punto focal de todas estas re-ediciones es la música, asi que nos enfocaremos en eso estrictamente. Básicamente la médula de esta nueva versión de The Wall es su selección de demos, repartidos en dos Cd´s, junto con la versión en estudio que ya todos conocemos y la versión en vivo que se editó hace 10 años.

10 años ya! Aún recuerdo cuando dejé la oficina una tarde para ir a una tienda aqui cerca para comprar el box set de Is Anybody Out There? Debo decir que, a pesar del tiempo transcurrido y las varias mudanzas, aún conservo en excelentes condiciones mi ejemplar, aún encuentro fascinante el nivel de detalle en la producción de ese volúmen. (Más abajo pondré el video de ese box-set)

Por eso encuentro un tanto chocante y molesto la inclusión y des-individualización de ese concierto, mejor habría sido incluirlo en video (en la calidad que fuese, hay algunos bootlegs bastante decentes que tengo por ahi) Habrá una versión en dvd / blu-ray en un futuro próximo? Ya veremos... Por otro lado, ese es el criterio para no incluir la película, pues es una entidad completamente aparte.

Desde la aparición de la caja Discovery, hice el comentario que de todas las remasterizaciones, la más satisfactoria ha sido en The Wall, por alguna razón esta obra siempre ha requerido que se le suba el volúmen para poder apreciarla a detalle (en casette o Cd, aclaro, en LP siempre se ha escuchado potente y devastador) ese sonido se ha recuperado en la versión 2011.

En el caso del concierto, tambien se presenta en audio rematerizado, aunque aqui no encuentro una sola diferencia notable, se escucha igual de bien la edición del 2000 como la del 2011, lo que si cambió fué la duración de algunas canciones, segundos más ó menos, de manera que no inicien o se corten de manera tan abrupta. Esto mismo hicieron con Dark Side of the Moon y Wish You Were Here.

Lo que no hicieron y me parece una oportunidad desperdiciada, fué la elaboración de una mezcla 5.1, bajo el pretexto de que no tuvieron suficiente tiempo para prepararse (aunque todos sabemos que estos trabajos se planean con mucha anticipación) obviamente se lo están guardando para otra ocación.

Ahora si, los demos.

We don´t need your adulation
we don´t need your sorry gaze
how the years have come between us?
you should have seen them in the early days..!

You should have seen them in the early days!
All in all is just a another brick in the wall

They don´t need you reminiscing
they don´t need your memories
they don´t want to hear those missing
you should have seen them when the boys were young…

You should have seen them when the boys were young!
all in all is just another brick in the wall.

···
I don´t need no drugs to calm me down, down down down…
I don´t need your hands to hold me down, down down down…
I don´t need your tongue to cut me down, down down down…
I don´t think that I need you at all.

I don´t think that I need you at all!
All in all  you´re just a another brick in the wall…

Roger Waters, circa 1978, 1979

Que tal? Creo que desde la Antología de los Beatles, que no me encontraba tan fascinado con las variantes que ofrecen estas maquetas. Influye mucho la carga emotiva que estas canciones tienen en las generaciones que abarca desde su primera aparición. Existe un enlace muy sólido entre el individuo y la música, que al escuchar estas variantes, despiertan el asombro del escucha. No es una versión en concierto, propensa a errores, intromisiones del publico ó a expensas de la tecnología del momento. Tampoco son "tributos" o covers, completamente desconectados de su intención original, fríos y formulados.

Es la misma canción que te transporta a otro momento. La misma voz, la misma melodía, pero algo cambia, un instrumento no está o aparece en otro momento. La voz canta algo que no recuerdas, tu sentido de seguridad desaparece y entonces Escuchas. Como la primera vez que escuchaste.

Recuerdo que cuando se editó la Antología de los Beatles, hubo quienes protestaron porque los demos se presentaban de manera editada, esto es que recurrian a diferentes grabaciones para armar una canción completa, más pulida. Existe todo un comercio aparte para este tipo de grabaciones, basado en el interés obsesivo de tener todo cuanto se haya grabado.

Pero es un ejercicio inútil. Si los Beatles grabaron 20 veces Let it Be hasta que les salió bien... Para que quiero los 20 intentos? Si multiplicamos eso por las 200+ de canciones que publicaron, se darán cuenta del nivel de tedio que esto implica. Hay que ser muy buen productor, elegir los momentos más destacados y juntarlos de manera que parezca una sola ejecución. La idea de presentar un demo al público es para ilustrar las desiciones y sutilezas que hicieron de determinada obra, lo que ahora es.

La selección de demos de Roger Waters no es tan fácil de digerir para alguien que no esté acostumbrado a oir canciones sin forma, pero es una muestra palpable de lo buen director músical que es, y cómo usando un poco de imaginación y algunos acordes básicos se puede llegar lejos. Entre los dos discos de "Work in Progress" es más fácil determinar cómo la forma y melodía del album ya estaba bien planteada desde un principio. Se puede apreciar cuáles eran sus puntos débiles y cuantas ideas agregaron los demás (David Gilmour y Bob Ezrin) para ir enriqueciendo la variedad de la grabación.

Tambíen se puede apreciar las contribuciones que no pasaron de mera prueba, hay momentos muy notables en los que Richard Wright aparece inconfundible, o momentos en que el viejo Pink Floyd se deja escuchar, los momentos frikeantes, las cacofonías y ecos abrumadores, el moog. Aún después del éxito comercial de 1973 y 1975, a punto de 1980 la vieja psicodelia seguia resonando en la mente de Waters.

Notables son tambien los guiños a the Final Cut y the Pros and Cons of Hitchiking, porque de igual manera, ofrecen una ventana nueva a lo que seria el trabajo de los años 80. Despierta la imaginación y hace plantearnos como habría sido la obra de Pink Floyd de haber continuado ese rumbo.

Ahora bien, lo vale? Siempre he pensado que los box sets, son para un público casual. Para aquellos que nunca en su vida han coleccionado algo y en una sola compra pueden tener un buen atisbo a una obra determinada. Si ese es el caso, adelante, Be my guest. Pero por el otro lado, coleccionistas dedicados siempre encuentran repetitivo y banal este tipo de ediciones. En ese caso, abstenganse.
 

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