50 Años. No es cualquier cosa. Sólo de pensar que cuando nací hace 35 años, este edificio ya tenia 15 de ser una entidad funcional y definitiva en perfilar la ciudad en lo que ahora conocemos, me hace divagar en cientos de momentos.. anécdóticos e imaginarios ambos. (Y sin contar los 4 años que llevó construirlo!) El Primer Monolito del siglo XX.
Como una piedra de toque, he paseado a través de él o bajo su sombra, recorrido sus pasillos, he visto mi casa desde sus ventanas, jugado con sus elevadores, entrado a varios de sus despachos (mi vocación por el diseño, el dibujo y la pintura, nació ahi), su hipnótico patrón rojizo que me hace levantar la vista donde quiera que estuviera: al salir de la casa o regresar de la escuela, esto aún ocurre hoy en día.
La música que tanto anhelo salía por las bocinas de sus locales, donde pasaba las tardes recostado haciendo garabatos dentro de los probadores de la tienda El Zar, mientras esperaba a que mi padre terminara su trabajo y cerraran la tienda a las 8 de la noche, dejando encendido el anuncio luminoso por el lado de Ocampo. Será por eso que tengo gustos tan aseñorados? Esos fueron los días.
Efectivamente, sostengo una relación con el edificio... como un prominente familiar. Aún hoy en día giro entre sus puertas de cristal , bajo y subo sus rampas de cantera a toda prisa como un niño que se deja llevar por la inercia, entro al lobby por alguno de sus costados, respiro el olor distintivo de su aire acondicionado, me dejo envolver por sus cristales y luces... y estoy por siempre en 1978 o 1980.
Les recomiendo que vayan a visitarlo, actualmente está una breve (pero concisa) exhibición de imagenes de archivo, de la cual Fermin Tellez hizo una reseña y además armó un extraordinario video que recomiendo bastante, a mi me dejó cautivado.
Foto restaurada digitalmente, tomada de la nota publicada en el portal de Milenio.













































