17 mayo, 2012
10 mayo, 2012
05 mayo, 2012
La Canción del Inmigrante
Hace unos días, mientras esperaba el camión de regreso a casa, me abordó un inmigrante. Venía caminando desde la Macro hacia Washington y Arista, donde siempre tomo el 67 que me lleva al Santuario.
Corto de estatura, piel muy quemada por el sol, vestía pantalón negro y una camisa roja sin fajar, enorme para su estatura, que hacia juego con los raspones que rodeaban su ojo izquierdo. Un golpe reciente. Sería por una caída? Una riña acaso?
-Puede ayudarme? Vengo de municipio y me dijeron que tenia que ir a Simón Bolivar... Me puede decir como llegar?- En eso sacó del bolso de su camisa un gafete gastado, junto con un papel donde venía anotada la dirección -Soy inmigrante, vengo de Bolivia...- Ahora que lo pienso, me sorprende el modo en que lo despacharon, le apuntaron la dirección y lo mandaron a la calle, sin ninguna indicación de cómo llegar o por quién preguntar. Literalmente lo aventaron a su suerte.
Esta gente realmente es admirable, su noción del mundo y el valor con el que se enfrentan a él, sin un peso en la bolsa, no son dignas de aplauso o sorpresa (esas son payasadas) son ejemplos vivos a seguir.
-Estamos muy lejos de Simón Bolivar, de entrada es hacia aquel rumbo.- Le dije señalando hacia el poniente, rumbo al Obispado que se ve claramente desde la esquina de Washington. -Digame por donde es para irme caminando...- Increible. No por el hecho de que no conociera la ciudad y sus distancias, sino por lo que mencionaba antes: El mundo y sus franjitas, literalmente Le Valen Madre.
-Es muy muy lejos... Muéstrame la dirección otra vez- Me extendió el papel y leí con mas cuidado: Simón Bolivar más un número que ahora no recuerdo, Col. Chepevera. Bingo, ya sabía que hacer. -Mira, te vas por esta calle, hasta la avenida Juárez- le dije señalando una vez más hacia el poniente -Son varias cuadras, pero vas a cruzar la avenida y vas a ver un edificio de color rojo ladrillo, se llama Colegio Excelcior. Ahi esperas el camion 23, es de color amarillo, ese camión te lleva a la colonia Chepevera y te deja en esa avenida.- Le decía todo esto pensando que estos nombres e indicaciones para el no significaban nada.
En ningún momento me pidió dinero, el pretendía llegar a su destino por su propia voluntad y medios. Estaría ahorrando para un viaje más largo o para comer? Probablemente ninguna de las dos y no tenía dinero, me metí la mano al bolsillo y saqué las monedas que traía, pero no completaba el pasaje. -Ten, si puedes conseguir que alguien te preste más para tomar el camión. El problema de aqui es que 10 pesos es demasiado caro!- Tomó las monedas mientras me veía con su ojo golpeado y se dispuso a caminar, entonces le recordé lo que tenía que hacer.
-De aqui caminas hasta el colegio Excelcior, no tiene pierde porque parece un castillo, ahi tomas el camión 23 y ese te lleva a la colonia Chepevera, te acerca bastante. - Gracias! - Cruzó la calle casi corriendo, creyendo que tal vez era una distancia salvable, pero pasando la esquina siguió a paso normal, hasta que ya no lo vi.
Durante todo el rato que estuvimos conversando, jamás llegó mi camión, y seguí esperando un largo rato más después de que se fué, mientras, lamentaba no tener suficiente cambio para darle un pasaje completo al sujeto. Finalmente, el camión llegó y lo abordé. Dos cuadras más adelante, frente a el Norte, volví a ver al inmigrante, yo ya lo hacia en Juárez, pero no.
Estaba detenido en la esquina del Seven, hablando con alguien más, tal vez completando los 10 pesos del pasaje ó preguntando nuevamente como poder llegar a su destino, por su propio pie.
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